Arturo Ambrogi (San Salvador, 19 de octubre de 1875 - 8 de noviembre de 1936) fue un poeta y periodistasalvadoreño. Es considerado uno
de los precursores del Modernismo en América Latina, y también destacó como
cronista y autor de relatos costumbristas.
El padre de Arturo
Ambrogi fue el general Constantino Ambrogi, de origen italiano, y su madre era
la salvadoreña Lucrecia Acosta, tía del poeta Vicente Acosta.Estudió
en el Liceo Salvadoreño y comenzó a publicar sus trabajos
literarios desde el año 1890, cuando todavía era un adolescente. Ya en el año
siguiente se desempeñaba como agente del semanario cubano La Habana elegante, y como
colaborador de la revista salvadoreña La
pluma, que le mereció elogios por parte de Francisco Gavidia y Rubén Darío, de quien se dice era su ídolo
en la adolescencia.Dichos textos aparecieron en la Revista Azul del mexicano Manuel Gutiérrez
Nájera. Otros trabajos de su autoría se publicaron en La revista ilustrada de Nueva York, uno de cuyos editores
era Román Mayorga
Rivas.
Como redactor y
periodista, colaboró en los rotativos salvadoreños El fígaro, La semana literaria, Diario del Salvadory El amigo del pueblo, entre
otros; así como en los chilenos La
ley y El Heraldo. Además, viajó por
Sudamérica, Europa y el Extremo Oriente, y logró conocer a personalidades como Leopoldo Lugones, Enrique Gómez
Carrillo,José Ingenieros,
y Paul Groussac.1 En
El Salvador fungió en los cargos de director de la Biblioteca Nacional, colaborador del Ministerio de Relaciones Exteriores, y
censor de prensa durante el régimen de Maximiliano
Hernández Martínez.3 4 También
fue miembro de la Academia Salvadoreña de la Lengua.
Ambrogi es considerado
el primer escritor cosmopolita de El Salvador. También fue el primero que
combinó las facetas de periodista y escritor en el país, como lo harían Alberto Masferrer, Pedro Geoffroy
Rivas y José María
Peralta Lagos, entre otros. Como cronista, fue de los mejores en su
tiempo,5 y
su estilo es calificado como riguroso, preciso y elegante; aparte que recurría
a la ironía en ocasiones, y se distinguía como un buen retratista de
personalidades.1
Para Max Henríquez
Ureña, el salvadoreño fue el «Benjamín del modernismo», no solo de
El Salvador, sino de toda América,2 mientras
que el mismo Darío le llamóEnfant terrible. Sin embargo, igualmente
destacan sus relatos costumbristas, que captan la vida campesina y pueblerina
de antaño.2 Uno
de ellos, El libro del trópico,
cautivó a Salvador Salazar
Arrué hasta el punto
de definir su futuro artístico.6
Su obra comprende:
·
Bibelots (1893)
·
Cuentos y fantasías (1895).
·
Manchas, máscaras y sensaciones (1901).
·
Al agua fuerte (1901).
·
Sensaciones crepusculares (1904).
·
Marginales de la vida (1912).
·
El tiempo que pasa (1913).
·
Sensaciones del Japón y de la China (1915).
·
Crónicas marchitas (1916).
·
El libro del trópico (1918).

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