Salarrue




Nació en Consonante, El Salvador, el 22 de octubre de 1899. Desde su infancia es recordado por sus compañeros de colegio como un niño silencioso y apartado de los pleitos y el bullicio de esa edad.
Publica sus primeros cuentos a la edad de diez años en el Diario de El Salvador, dirigido por el Sr. Mayorga Rivas. También practica el dibujo y pinta con gran habilidad, es por esto que desde muy joven su familia lo pone a estudiar con el recién llegado profesor italiano Spiro Rossolino. Después parte becado a la Academia de Corcorán de Washington D.C., regresando a San Salvador a la edad de 20 años.

Entre sus años 20 y 30 escribe El Cristo Negro (novela), El Señor de la Burbuja (novela), Oyarkandal (relatos fantásticos) y produce un gran número de cuentos, sin dejar de practicar su vocación plástica.
Expuso su obra múltiples veces en diferentes galerías y lugares de El Salvador, así como en Costa Rica, Guatemala, Nueva York, Nuevo Orleans y otros.

Su libro Cuentos de Barro le dio fama internacional, escribió también Cuentos de Cipotes, Trasmallo (cuentos), La Espada y otras narraciones, Remotando El Uluán (relato fantástico), El Libro Desnudo, Conjeturas en la Penumbra (ambos de relatos), Catleya Luna (novela), Ingrimo (novela), La Sed de Sling Bader (novela), El Señor de la Burbuja (novela) y El Cristo Negro (novela).
Colaboró con Don Alberto Masferrer en el periódico Patria, en donde trabajó muy de cerca con Don Alberto Guerra Trigueros.


FUNDÓ Y DIRIGIÓ LAS REVISTAS AMATL Y ESPIRAL.
Publicó con bastante periodicidad en revistas y periódicos nacionales e internacionales.
Fue agregado cultural de El Salvador en Estados Unidos, director de Bellas Artes y fundador y director de la Galería Nacional.


Dentro de sus habilidades plásticas también desarrollo y practicó la escultura, dejando un gran número de piezas, así como un legado de más de 100 canciones (letra y música).
Su obra es conocida y estudiada en prestigiosas universidades en todo el mundo, como en Berkeley-California, Arizona, Nueva York, Sevilla, París y otras.


Sabemos que el célebre escritor mexicano Juan Rulfo admiraba la obra de Salarrué, llegando a conocer de memoria algunos de los cuentos de su libro Cuentos de Barro. Dentro de el legado de la Fundación La Casa de Salarrué encontramos la obra Pedro Páramo dedicada por Juan Rulfo a Salarrué en donde le llama "maestro".


En el año de 1975, cuando Salarrué enferma de gravedad, su situación económica era precaria y el entonces presidente de México, Luis Echeverría, ofreció a Salarrué su avión presidencial y todos los cuidados médicos que necesitara.
Salarrué muere el 27 de noviembre de 1975, ahora a 21 años de su desaparición física asciende al lugar que le corresponde.

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